davA partir del siglo XVII comenzaron a construirse los caseríos con soportales de arcos en piedra

Este avance técnico permitió que los caseríos crecieran en altura sin poner en peligro su estabilidad. La madera, tan generalizada en las construcciones de la Edad Media y principios de la Edad Moderna, fue dejando paso a la piedra.

Esto permitió que a mediados del siglo XVIII se empezara a ocupar el piso superior como vivienda. Con el paso del tiempo alguno de estos arcos fueron cegados para poder ampliar las estancias.

Zumarraga se configura como núcleo urbano

A finales del siglo XV los habitantes de Zumarraga empiezan a ocupar nuevos espacios. La población había crecido y se buscaban nuevos recursos para vivir. Se configurará así un nuevo núcleo de población, el urbano.

Zumarraga contaba con cuatro barrios rurales: Soraitz, Aranburu, Leturia y Elgarresta eran los nombres de estos cuatro barrios. Cada uno de ellos a su vez estaba configurado por caseríos dispersos. La Antigua se encontraba en Soraitz.

A medio camino entre La Antigua y el río Urola se encontraba el barrio de Eizaga. A diferencia de los otros barrios, estaba formado por un conjunto de casas agrupadas.

El núcleo urbano recibía el nombre de calle, denominación propia de los núcleos que se configuran en torno a un camino.

Este núcleo urbano estaba situado entre el barrio de Eizaga y el río Urola y comprendía las actuales calles de Kalebarren, paralela al río, Piedad, Bidezar y Elizkale.

Según el estado realizado el 12 de abril de 1543, la población de Zumarraga poseía 220 casas y caserías, nombre que recibían las casas de labranza.

Zumarraga rehizo sus puentes y caminos

El término de Zumarraga estaba surcado por varios riachuelos que desembocaban en el río Urola. Para poder cruzarlos se construyeron puentes que en un principio fueron de madera.

El clima y el trasiego constante de personas y mercancías deterioraban continuamente estos vados. Para asegurar el paso se construyeron en piedra.

La documentación de la época constata la existencia de seis puentes: el de Zubiaurre, Bustinza, Huegón, Echeberria de Lizarazu, Zubiberria y Matxain.

Con el paso del tiempo los medios de transporte fueron cambiando. Las bestias sobre las que se cargaba la mercancía fueron reemplazados por carros de cada vez una mayor complejidad.

Puentes y caminos tuvieron que adaptarse a los cambios de los transportes. En el siglo XVIII se hizo necesario crear el denominado Camino Real de Coches, un camino apto para carros y carruajes de cuatro ruedas que partía de Madrid y se dirigía a Irun.

Este camino a su paso por Zumarraga implicó el allanamiento de terrenos y el ensanchamiento de las Vías, medidas necesarias para que pudieran circular los nuevos carruajes.

davLos caseríos son también un reflejo de la tradición artesanal

La madera fue también un material muy utilizado en la arquitectura de los caseríos. Se empleaba tanto para el cerramiento de la fachada exterior como para dividir las diferentes estancias del interior de la vivienda. Para unir unas tablas con otras se empleaba la misma técnica que en el coro de Santa María, el machihembrado.

Hoy en día existen en Zumarraga aproximadamente 65 caseríos repartidos por los cuatro barrios que conforman la localidad. Algunos de ellos son verdaderos archivos de las técnicas de construcción del pasado. Dependiendo del tipo de técnica empleada se habla de un tipo o de otro de caserío.

Muchos caseríos antiguos guipuzcoanos alternaban en su fachada la piedra y la madera. Mientras la primera planta se hacía en piedra, la segunda se hacía en madera.

Otros eran construidos con una fachada a base de maderos rellenando los huecos que había entre ellos con piedra, argamasa y cal.

La planta baja podía ser compartida entre personas y animales, mientras que la planta superior sólo habitaban las personas.

Estas construcciones rurales fueron cambiando con el paso de los siglos.

Las necesidades productivas de cada momento y la búsqueda de un mayor confort, obligaba a incorporar cambios en estos edificios.

La segunda planta de los caseríos era el almacén de la vivienda. Aquí se guardaban los productos cosechados por los labradores.

La madera además de ser una solución económica era un material que favorecía la ventilación en la zona de almacenaje.

La base de la alimentación era el trigo. La manzana se utilizaba para producir una bebida habitual, la sidra. En el siglo XVII se empezó a consumir maíz, conocido también como el "mijo de América".


davLos artesanos de la madera tenían amplios conocimientos técnicos

Una vez talado el árbol, había que preparar la madera con la forma y dimensiones deseadas.

Para unir las maderas que componen la techumbre se diseñaron los tornapuntas.

Los tornapuntas tenían un marcado carácter funcional: sujetar la techumbre y sostener la estructura del coro.

Eran además un elemento estético. La forma adquirida por este sistema de unir las maderas embellecía el espacio.

Para unir las tablas que componen el frontal del coro se utilizó una técnica conocida con el nombre de machihembrado que estaba muy generalizada en las construcciones de madera. No era necesario un solo clavo metálico. Esta técnica aún hoy se utiliza.

Los secretos de la carpintería

Los carpinteros seleccionaban cuidadosamente los árboles que debían ser talados. Buscaban la máxima calidad.

Los robles proporcionaban unas vigas fuertes de más de 10 m. de longitud.

La calidad de la madera no sólo dependía del árbol, también del momento en el que era alado.

Entre los carpinteros existía la idea generalizada de que la época del año y la fase lunar influía sobre la calidad de la madera.

Para obtener una madera de calidad, el tronco cuando era talado debía contener el mínimo de savia posible, es decir, que circulara por él poco líquido.

La madera al tener escaso líquido en su interior hace que las fibras estén más cerradas evitando que en un futuro la viga se pueda abrir.

Además, cuanto menos líquido contenga la madera, menos probabilidades tendrá de ser atacada por hongos e insectos que ven en la savia un suculento manjar.

La cantidad de savia que circula por el tronco no es siempre la misma, depende de la energía solar que recibe y de la fase en la que se encuentra la luna.

Los carpinteros observaban el ciclo del árbol para lograr obtener una madera duradera. Era el secreto de la carpintería.

Un dragón en la iglesia

Muchos rincones de Santa María muestran el arte de una época pasada.

Sobre la madera se tallaron rostros femeninos y figuras geométricas.

Había espacio también para la pintura: Un dragón alado, un perro, un cerdo o jabalí y una persona sosteniendo un cuerno de caza fueron dibujados, aunque sin acabar.

Este arte decorativo era propio de una época de transición entre el románico y el gótico.

davCuando Zumarraga se moderniza

A partir del siglo XVI Zumarraga experimenta un cambio tanto urbano, económico como social. Sus habitantes se adaptan a nuevos tiempos, de ahí que se "modernice" y todo ello queda reflejado sobre el actual patrimonio de la localidad.

El bosque entra en La Antigua

A principios del siglo XVI Santa María cambió considerablemente su aspecto. En su interior se construyó un coro y una gran techumbre de madera. Esta colosal obra es el reflejo de una tradición artesanal, pero también es la muestra de los cambios que el occidente cristiano estaba experimentando.

El coro se construyó como espacio para los clérigos

Es en esta época cuando se construyen iglesias unos espacios destinados a los clérigos y separados del resto de los feligreses, el coro alto.

Desde el coro se recitaban textos litúrgicos, servía como cantoría, se obtenía una visibilidad perfecta y además, se liberaba espacio en las iglesias.

El coro alto unía funcionalidad con simbología. A través de él se proyectaba una imagen del clero.

- "Que los clérigos no dancen, ni baylen, ni canten deshonestos, ni prediquen cosas profanas, ni se disfracen, ni vean toros".

La conducta de los clérigos empezaba a parecerse mucho a la de los laicos. La vida religiosa se había relajado y se hizo necesario aplicar una reforma eclesiástica.

- "Los clérigos no solamente deben estar apartados del mal, pero de toda sospecha de mal y han de dar de si tan buen exemplo, que sus feligreses con razón puedan imitar y seguirlos".

Los Reyes Católicos iniciaron la reforma. Se perseguía una vuelta a la vida espiritual y para ello se hizo necesario separar el clero del pueblo.

Para distanciar las formas de vida de unos y de otros, se vigilaron y condenaron las conductas deshonestas de los clérigos.

Pero se hizo algo más, separarlos también en el interior de las iglesias. Se perseguía un imagen simbólica que marcara la diferencia entre clérigos y seglares.

Es en esta época cuando se construyen en las iglesias unos espacios destinados a los clérigos y separados del resto de los feligreses, el coro alto.

Desde el coro se recitaban textos litúrgicos, servía como cantoría, se obtenía una visibilidad perfecta y además se liberaba espacio en las iglesias.

El coro alto unía funcionalidad con simbología. A través de él se proyectaba una imagen del clero.

Unas bóvedas cubrían la techumbre

  1. Santa María se cubrió con un gran techo de madera. Se construyó para ello todo un entramado de vigas y tablas.
  2. Los robles de los bosques garantizaban la materia prima necesaria. Estos árboles además, avalaban la calidad de la madera.
  3. En la segunda mitad del siglo XVI este gran armazón de madera fue enmascarado mediante una cúpula y dos bóvedas, también de madera.
  4. La cúpula y la bóveda se recubrieron de yeso, de ahí su color en blanco. Se quería con ello imitar las estructuras pétreas.
  5. En la Comunidad Autónoma Vasca existen un total de 41 iglesias que conservan bóvedas de madera. Una de ellas es San Martín de Tours, en la vecina Urretxu.
  6. La construcción de techumbres y bóvedas en madera responde a la existencia de una fuerte tradición carpintera que tuvo su mayor auge en el siglo XVI y fue decayendo en el XVII.
  7. En esta época se construían también en madera los denominados guardapolvos. Una estructura que servía para proteger el presbiterio del polvo. Un ejemplo lo tenemos en Zumarraga, en la ermita de San Cristóbal de Oraa.

davZumarraga dibuja su contorno

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"Primera escena"

Aldea de Zumarraga, viernes 11 de diciembre de 1383

Desde la casa de María de Elgarresta hasta el lugar de encuentro no había demasiada distancia. Acompañada de su criada Gracia, María tomó el camino hacia Eizaga.

Por el camino observaron que alguien había arrancado las ramas y corteza sin respetar el uso y costumbre de talar a ras del tronco y sin tener en cuenta la época del año en que debían cortarse. Los árboles se habían secado.

Gracia sabía que su marido Pedro había participado en aquella tala. Desde hacía un tiempo se había convertido en lacayo y protegido del Señor de Lazcano, y ello implicaba colaborar en los actos que aquel ordenara. A cambio, Pedro se aseguraba un sueldo con el que formar una familia.

"Segunda escena"

Eizaga, lugar de Urrutia.

La firma de un importante documento.

Los congregados procedían de las caserías de Soraiz, muy próximas a la parroquia de Santa María y de las caserías de Aranburu y Elgarresta. Eran personas de relevancia en Zumarraga y deseaban escapar del dominio de los llamados Parientes Mayores.

- ¿Estáis seguros de que esta será la solución?

- Yo confío en ello. Algunas aldeas ya lo han hecho.

- Yo desde luego no estoy dispuesto a que me roben más ganado.

- Yo quiero pensar que con este acuerdo lograremos evitar que los Señores, como el de Lazcano, ejerzan su propia justicia.

Entre el tumulto María pudo ver como Juan Pérez de Otalora, el escribano. comenzaba a redactar el documento que se convertiría en un acuerdo de vecindad entre la aldea de Zumarraga y la villa de Villarreal de Urrechua.

A partir de este momento los habitantes de Zumarraga estarían sujetos a una serie de obligaciones, como la de pagar ciertos impuestos en Villarreal o someterse a la justicia de su alcalde. Pero también gozarían de una serie de ventajas como la de ser vecino de una villa y, supuestamente, estar fuera del dominio de los Parientes Mayores.

"Tercera escena"

63 años más tarde

Aquel acuerdo de vecindad no puso fin al control de los Parientes Mayores. La apropiación de bienes, la quema de tierras y la justicia particular siguieron existiendo. Pero además de ejercer este control sobre las personas, los poderosos se enfrentaron entre sí en una cruenta lucha de bandos.

Durante años, Miguel, el hijo de Gracia y de Pedro, había seguido los pasos de su padre.

No le resultó difícil entrar a formar parte del séquito del Señor de Lazcano. Convertirse en lacayo de un hombre poderoso era casi la única forma de sobrevivir cuando alguien carecía de propiedades. Y ahora, a pesar de sentirse mayor y cansado, y estar deseoso de emprender un nuevo camino, todavía le quedaba un último servicio: defender a su señor en la batalla que le iba a enfrentar a Ladrón de Balda, poderoso Señor feudal de Azkoitia con aspiraciones sobre el territorio.

Tierra de Zumarraga, 29 de diciembre de 1446

Una mañana de finales de diciembre, Miguel y el resto de hombres convocados por Juan López de Lazcano se situaron en el lugar de la batalla. Junto al Señor de Lazcano se encontraba un  noble procedente de Zumarraga, Pedro de Legazpi. Frente a ellos se disponía el bando enemigo encabezado por Ladrón de Balda.

Tras varias horas de lucha Juan López de Lazcano había vencido. Zumarraga y Villareal de Urrechua seguían bajo su control. El señor de Balda huyó hacia su casa torre de Azkoitia. Miguel había salido ileso. Podía ya comenzar una nueva vida alejada del poder de los Señores feudales.

"Cuarta escena"

Villarreal de Urrechua: en busca de un futuro

Los años pasados por Miguel al servicio del Señor de Lazcano le habían causado multitud de enemigos pero también prestigiosas y respetadas amistades.

Juan de Aranburu, un influyente zapatero que vivía y trabajaba en Villarreal, había asegurado una renta a Miguel si éste trabajaba para él. Y además había garantizado que aceptaría también como aprendiz a su hijo Peru, asegurando así a este un futuro diferente al de su padre y su abuelo, lacayos del Señor de Lazcano.

Partieron de Zumarraga, cruzaron el río por Zubiaurre y pasaron frente al arrabal de Urretxu, una zona que al estar creciendo hacía que Villarreal se fuera acercando a Zumarraga.

Accedieron al interior de la villa por una de sus cuatro puertas.

Habían transcurrido 64 años desde que Juan I, rey de Castilla, había concedido el título de villa al lugar llamado Urretxua, bautizándolo con el nombre de Villarreal. Un título que se otorgaba a través de un documento llamado carta puebla y que Villarreal conservaba con gran celo.

Miguel llego al taller del zapatero dispuesto a emprender una nueva vida. Atrás quedaba el pasado y el futuro pasaría ya pronto a manos de su hijo Peru.

"Quinta escena"

43 años más tarde, 1489

Zumarraga había crecido, hacía ya tiempo que había dejado de formar parte de la vecina Villareal, firmando una nueva carta de vecindad con la Alcaldía Mayor de Arería, un territorio dentro de la tierra de Guipuzcoa que estaba integrado por varias poblaciones. La antigua aldea rural se transformaba. Nuevos edificios conformaban el primer agrupamiento urbano en Eizaga. Las casas torre habían perdido su fisonomía bélica desde que fueron desmochadas por mandato real.

Esta situación de crecimiento impulsó a Peru a regresar a su pueblo. Había logrado obtener en Villareal una buena situación económica como zapatero que sin duda le podría abrir en Zumarraga las puertas de ascenso social.

Zumarraga llevaba tiempo solicitando al rey el derecho a tener un mayor número de clérigos. Esta elección corría a cargo del Señor de Lazcano puesto que, desde tiempo inmemorial, se consideraba que a éste le pertenecía la iglesia. Pero la casa de Lazcano se negaba a pagar más de dos clérigos. Tras varios años de pleitos, el Tribunal Superior de Justicia Real dictó a favor de Zumarraga.

"Sexta escena"

Parroquia de Santa María de Zumarraga, domingo 23 de agosto de 1489

Peru llegó a la iglesia de Santa María antes de la hora. Estaba impaciente. Por primera vez los clérigos que oficiarían la misa no habían sido elegidos por el Señor de Lazcano.

El interior del templo estaba abarrotado de fieles. Martín de Gurruchuga, el vicario, dio comienzo a la liturgia. De pronto, Bernardino de Lazcano y varios hombres armados, entraron en la iglesia dispuestos a reclamar sus derechos.

-¡Martín de Gurruchaga, yo no le he elegido para oficiar misa! ¡A mí me pertenece esta iglesia y le ordeno que salga inmediatamente!

La actitud violenta de aquellos hombres armados hizo que tanto los feligreses como los cuatro clérigos tuvieran que abandonar el templo.

- ¡Apelaremos a la justicia del rey!

Peru recordó las veces que su padre y su abuelo le narraron las rapiñas y batallas en las que habían participado en nombre del Señor de Lazcano. Ahora tenía frente a él a Bernardino, nieto de Juan López de Lazcano, señor del que su padre había sido lacayo.

Pero ahora ya no había miedo a perder los bienes o a ser hecho preso por los Parientes Mayores. Ahora Peru, como el resto de los vecinos de Zumarraga, sabía que existían mecanismos que frenarían el uso de la fuerza. Sus habitantes tenían la posibilidad de defenderse acudiendo a los tribunales de justicia. Y así lo harían. Los acuerdos y decisiones tomadas por las generaciones anteriores no habían sido en balde.

Personas como María de Elgarresta, Gracia, Pedro, Miguel y, ahora Peru habían colaborado de una forma o de otra para que Zumarraga pudiera tener voz propia. Y de una manera o de otra, estaban dando forma a una nueva Zumarraga.

davSanta María era una posesión de laicos: los Lazcano

Durante la Edad Media un templo, parroquial o no, podía estar en manos de la propia institución eclesiástica, de los monarcas, o de cualquier tipo de comunidad, pero también en posesión de particulares. Se trataba de un privilegio conocido como patronazgo y el colectivo o persona que gozaba de él era el patrón.

El Señor de Lazcano era un hombre con privilegios

Santa María tenía su patrón, Francisco López de Lazcano, miembro de un linaje que posteriormente alcanzará gran importancia en Gipuzkoa.

Francisco López ostentaba el título de Señor de Lazcano, un nombramiento que le concedía en su época cierta relevancia social.

El Señor de Lazcano no sólo tenía el patronazgo de Santa María de Zumarraga, tenía también el de las iglesias de Idiazabal, Lazkao, Mutiloa, Olaberria, Segura, Legazpi y Zaldibia.

El Señor de Lazcano era quien, durante el periodo de tiempo establecido (cuatro meses a partir de la vacante) presentaba ante el Obispo al clérigo que debía oficiar las misas. Siempre escogía a alguien acorde con sus propios intereses.

Tenía en el interior del templo la mejor ubicación para su asiento. Mostraba así la posición de privilegio que tenía frente al resto de la sociedad.

Se desconoce el número de habitantes que había en Zumarraga a finales de la Edad Media. Según algunas fuentes documentales la población rondaría las 1.700 personas. Según algunos historiadores en realidad los habitantes no superarían la cifra de 700.

Independientemente del número real de población, todos aquellos vecinos de Zumarraga que obtenían cosechas o contaban con rebaños tenían la obligación de entregar a la iglesia la décima parte de los frutos obtenidos (el diezmo).

Los frutos y rentas servían para mantener a los clérigos, atender la liturgia y cuidar el propio edificio.

El documento firmado por el rey era la prueba de sus privilegios

En 1366 obtuvo el privilegio de patronazgo por haber servido al monarca Enrique II en la guerra civil que asolaba en aquel tiempo al reino de Castilla

Gracias al patronazgo, el Señor de Lazcano conseguía una serie de derechos sobre la iglesia, pero también unas obligaciones.

Tenía derecho a recibir los diezmos que los parroquianos entregaban a la iglesia. Lograba así una fuente de ingresos.

Quien heredaba el título de señor de Lazcano heredaba también el patronazgo de Santa María. Este derecho se transmitía de generación en generación.

davLa piedra de hoy es una huella del pasado

Dice la leyenda que las paredes de este templo fueron construidas con las piedras que arrojaron desde muy lejos los gentiles, unos seres mitológicos gigantescos de una fuerza descomunal. La presencia de estos personajes ficticios servía para explicar uno de los misterios de esta iglesia: cómo llegó a construirse en este paraje.

La Antigua se levantó en un lugar estratégico

Como usted mismo habrá podido observar, nos encontramos en un alto desde donde observar un amplio territorio. Y es que santa maría, la Antigua, se levantó en un lugar estratégico.

Se edificó empleando como elemento de construcción la piedra. En la Edad Media este material estaba reservado a los edificios más importantes de la comunidad, como la iglesia.

La Antigua no siempre ha tenido el mismo tamaño

En un principio la iglesia debió ser más pequeña que la actual. Con el paso del tiempo, el templo se fue ampliando hasta adquirir el aspecto que vemos hoy en día. Por el tipo de piedra y la técnica empleada se han llegado a identificar hasta siete momentos constructivos.

Para su construcción se emplearon diferentes tipos de piedras

El tipo de piedra utilizada y la técnica empleada variaba en cada fase de construcción. Todo dependía de la disponibilidad de material y del poder adquisitivo que se tenía en ese momento.

En el primer templo se utilizó principalmente arenisca y canto rodado. Cuando la iglesia creció, se empleó piedra caliza.

El máximo responsable de la obra era el maestro cantero. De él dependía la cuadrilla de obreros que iba a trabajar y colocar la piedra. Grúas, escaleras, y un variado conjunto de herramientas eran manejados por estos operarios.

Para obtener un bloque de piedra con la forma deseada, los canteros emplearon para Santa María una herramienta llamada puntero. El manejo de este utensilio dejaba sobre la piedra un característico punteado.

davEl aprovechamiento del bosque era necesario para subsistir

El clima del valle Urola favoreció el desarrollo de amplias zonas boscosas, que se explotaban dependiendo de las necesidades.

La madera era necesaria para vivir y trabajar

Era la materia prima. Se utilizaba como elemento constructivo, para la fabricación de utensilios, armas, muebles, como suministro o bien transformada en carbón.

A finales del siglo XV la construcción de casas en madera empezó a ser sustituida por la piedra. Hasta ese momento únicamente las casas-torre se construían en piedra. Los numerosos incendios de las casas y la escasez de madera contribuyeron a este cambio.

Mobiliario, utensilios domésticos… también era el combustible imprescindible para sobrevivir al húmedo y frío invierno.

La madera también se utilizaba para la elaboración de objetos de uso cotidiano y para la fabricación de herramientas de labranza, imprescindibles en la vida rural.

La deforestación hizo que la Corona prestara un especial interés en la conservación de los bosques

Principalmente a partir del siglo XVI y debido a la deforestación, la explotación del bosque se reguló: la Corona obligó a realizar plantaciones, y el concejo controló el crecimiento y reguló el corte y la tala de los árboles.

La Corona, interesada por el comercio del hierro y por la construcción de navíos favorecía, mediante privilegios, a las ferrerías y a los astilleros, dos industrias consumidoras de madera.

continuamente debían ser reparados.

En Zumarraga, uno de los mayores consumidores de madera era el carbón, que se hacía con muchas precauciones y bajo fuertes obligaciones. Una ordenanza de 1646 prohíbe "hacer carbón de una forma libre".

La construcción de navíos para la Armada Real precisaba grandes cantidades de madera; este fue uno de los principales motivos por el cual la Corona se interesó por la conservación del bosque.

En Zumarraga, prácticamente toda la superficie boscosa era de propiedad municipal. El Ayuntamiento distribuía porciones de bosque a los caseríos para uso particular, con una serie de condiciones.

Los bosques podían ser francos (libres), concejiles o comunales (del Ayuntamiento), de realengos (del Rey) y particulares (los más escasos). Eran una gran fuente de recursos.

Los guardamontes, nombrados por el concejo, procuraban el cumplimiento del reglamento de los bosques. En Zumarraga debían inspeccionar al menos cada tres meses los bosques y señalar las faltas o defectos que pudiese haber. El cargo era renovado cada año.

El concejo obtenía ingresos de los bosques comunales por la venta de madera y leña pero también por el arrendamiento de la castaña, la bellota y la nuez.

Los animales de pastoreo suponían un peligro para el crecimiento del bosque: comen plantones y hojas nuevas o descortezan el árbol hasta dejarlo sin vida.

Se tomaron diferentes medidas de prevención para velar por la conservación del bosque y por los intereses de pastores y agricultores. En 1457 se dicta una Ordenanza de pastos: en los valles del Urola se permitía el pastoreo de sol a sol, teniendo que volver a los lugares de los que habían salido por la mañana.

El fuerte declive del terreno, junto a los subsuelos arcillosos y de pizarra, hizo que la agricultura nunca destacase dentro de la economía local. A pesar de ello, se cultivaron cereales, legumbres y nabos.

davEl río Urola, una fuente de vida que condiciona el espacio

Nos encontramos en la pequeña comarca de Urola-Garaia, que lleva el nombre del río que ve nacer. Aunque hoy en día el río Urola pasa desapercibido por algunos lugares de Zumarraga, sus aguas esconden gran parte de su historia.

El río Urola condiciona el asentamiento humano

Los primeros habitantes de Zumarraga se asentaron en las laderas medias del valle del Urola, protegidos de las crecidas del río. Más tarde, hacia finales del siglo XV, motivado por el desarrollo omercial y gracias a los avances técnicos, la población cambia de ubicación y se asienta junto al río, un camino natural para los intercambios.

La orografía, marcada por un relieve accidentado, hace que núcleos urbanos como el de Zumarraga no pueda expandir su territorio libremente.

Las vías de comunicación se ven restringidas por este relieve montañoso. Por este motivo se trazan paralelas al eje fluvial.

La fuerza del agua es energía para trabajar

En la Edad Media se empieza a utilizar la fuerza hidráulica para producir energía. El río proporcionaba energía, facilitaba la comunicación y el transporte.

A lo largo del río Urola se instalan un gran número de ferrerías y molinos.

En Zumarraga había dos ferrerías, la de Matxain y la de jauregui-Legazpi.

Las ferrerías se situaban alejadas del casco urbano, pero daban trabajo directa o indirectamente: transportistas, mercaderes, herreros...

Según fuentes documentales la ferrería de Matxain funcionó hasta 1533. Más tarde se convirtió en molino.

Las ferrerías requerían para su puesta en marcha grandes inversiones, de ahí que los dueños de las mismas fueran familias adineradas. En Zumarraga, la familia Legazpi poseía una ferrería en las cercanías de su palacio (la actual Casa Torre Legazpi).

Esta ferrería, posteriormente molino, se derribó con motivo de los trabajos de instalación de la vía férrea.

davZumarraga, el corazón de La Antigua

Usted se encuentra junto a la ermita de La Antigua, la entraña, el núcleo y el sentimiento de este lugar.

Y es que Zumarraga, a lo largo de su historia, ha ido bombeando y nutriendo a La Antigua de piedra y madera, materiales que junto con el hierro, han ido dibujando el paisaje de esta localidad.

La Antigua, referente de identidad

Durante la Edad Media, La Antigua era conocida como la iglesia de Santa María. Gracias a su mención en un documento del año 1366, sabemos que al menos existió desde esta fecha. En 1388 gozaba ya del título de Parroquia, rango que le otorgaba ciertos privilegios. El templo se convirtió así en el lugar de encuentro y de referencia.

  • Era el centro de la vida religiosa: En Santa María se rendía culto y por ser parroquia los habitantes de la zona podían recibir todos los sacramentos.
  • Era el punto de cohesión: En el templo se encontraban los habitantes de la colación de Zumarraga, llamada así porque su población vivía diseminada por el entorno.
  • Era el núcleo de la vida política: Por ser un lugar común a toda la población, en ella se congregaban los vecinos para tomar las decisiones que atañían a la comunidad.
  • Era un espacio de ostentación social: En su interior cada miembro tenía asignado un asiento y su ubicación dependía del rango social que éste tenía.
  • Era un importante centro de recepción de rentas: La iglesia recibía de los feligreses diferentes tipos de ingresos como eran los diezmos, las primicias o los donativos. La recaudación de este capital solía arrendarse a personas particulares que, tras quedarse con un porcentaje de lo recaudado, lo entregaban a la iglesia.